miércoles, 26 de enero de 2011

III

No lloraste. Aunque lo deseabas.
Fue el nudo.
Te ataba.
¿Te mataba?

No lo sé bien. No sé nada bien. Sé que quise sostener tu castillo de emociones. Quise que las descansaras en mí.
Pero no pude.
No me dejaste.

¿Qué tengo que hacer?
¿Qué puedo hacer?

Entrar.
Curar.
La llave ¡La llave!

El día que me la des podré sanarte.
Prometo sanarte.
Pero antes tienes que fiarte.
O quizás, simplemente amarte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario