domingo, 24 de octubre de 2010

Un Cumpleaños

Mis dos hermanos pequeños sufren, al igual que los que ya hemos crecido un poco, de una importante y peligrosa adicción. A Mamá el caso se le va de las manos y cada semana tiene que ir a buscarles suministros para sobrevivir.
Mis hermanos devoran libros.
La biblioteca es su principal fuente de felicidad.
Entre ésos libros siempre hay algún que otro tesoro, yo, personalmente, hacía tiempo que no encontraba un tesoro tan emocionante como el que acabo de leer ahora mismo.
Una obra maestra de Doris Meissner-Johannkecht ilustrada por Melanie Kemmler.
Aquí les transcribo la historia, pero tienen que leer el libro real, con las ilustraciones gana muchísimo.

Tu vendrás mañana.
Es nuestro cumpleaños.
Yo estoy emocionado, como siempre-

He colocado tu colchón al lado de mi cama
y tu pijama preferido, el de rayas.
Es muy suave.

La música que te gusta ya está dentro del casete.
Te pones contento cuando te coloco los auriculares
y subo el sonido de los tambores.

Juego contigo a tu historia preferida,
la del hombre que sube por las escaleras.
Y tú continuas riéndote siempre en la misma parte.

Te muestro las viejas fotografías del grueso álbum.
Comienzo con la primera que hay de los dos:
Ambos en una pradera y el sol sobre nosotros.

Hay fotos de todos nuestros cumpleaños.
la tarta, globos de colores, bengalas encendidas.
Sí, también hay de Navidad.
A mí se me ve subido al manzano, en la bicicleta o con
flotador en el mar. Y en mi primer día de colegio.

A veces, tengo que llorar.
Tú lo notas inmediatamente y buscas mi mano.
Eso es bonito, consuela y a la vez, duele.

Yo siempre pienso en ti.
Puedo contarte todo, también cuando no estás aquí.
Si estoy alegre o si estoy triste.
Te detallo todo, solamente a ti y a nadie más.
Tú conoces todos mis secretos, verdaderamente todos.

Y tú vienes mañana.
Es nuestro cumpleaños.
Tendremos una tarta, como todos los años.
Y, como siempre, yo apagaré las velas
porque tú no puedes hacerlo.

Apenas sí miras nuestra tarta y escuchas, con gran dificultad,
nuestra canción de cumpleaños que mamá nos canta todos los años.
No te acercas a la mesa de cumpleaños y tampoco hay una bicicleta para ti.
Tú continúas acostado sobre el colchón, como un bebé.
Mientras vivas, eso no cambiará.

¿Por qué tú precisamente y no yo?
Me lo pregunto con frecuencia y no sólo por nuestro cumpleaños.

Ahora, coloco la suave piel de oveja sobre tu colchón,
mi regalo de cumpleaños para ti.
He ahorrado mi dinero de bolsillo para comprarla.

Tú te reirás y te pondrás contento.
Pero yo estaré también un poco triste.

Y, sin embargo, estoy feliz de que existas.

1 comentario: